Estos días son una sucesión de momentos que no registro. De repente levanté la vista y no estaba en Japón, sino en Corrientes y Libertad. Me empecé a sentir mal. Llegué la oficina, no si antes volver a sorprenderme por cruzar el mismo semáforo en verde por 53° vez en el año, y me tragué un puñado de sal fina.
Es algo más que el viejo y conocido piloto automático, más surreal. Es como un montaje de ficción. O un zapping.
Hoy me dije, cuando hacía casi 1 hora que estaba en el banco leyendo Tokio Blues: "Qué boluda que sos. Qué vas a leer en el sur?".