sábado

Ay pero que cool que soy

El otro día pasé porun localcito de libros usados que me encanta, me aquieta la cabeza, mal. Tiene las cosas más insólitas, y mucho mucho animé, y vinilos re baratos.
Me compré, escuchate esto: una biografía gallega de Radiohead, un reviposter de Pantera para llevarle a Griselda, un librito de bolsillo llamado ¿Qué es el budismo? y el último número de la revista Lazer. Todo por $28.
El librito de budismo es una basura. Perdón, me corijo: el librito está bien, bien redactado, conciso. El budismo es el que apesta, pobre. Te juro que estaba más que dispuesta a darle una oportunidad. Al otro día me cruzé dos Hare Krishna y ninguno me dio pelota. Bastante machistas son.
En fin, la biografía de Radiohead no creo que la lea. Me la compré para que su lomito de 5mm le ponga pop a mi bibliotequita tarada, cuyos títulos más visualmente atractivos nunca leí. Además está llena de todo aquello que mide menos de 10cm de diámetro y no sé dónde poner, por más desubicado que sea. Por ejemplo: el calentador eléctrico de camping, una cinta scoch ancha, el bollo de mis guantes de invierno, un sello que me afané de la oficina que dice PAGADO y usamos en la McFly, unos sahumeritos en forma de conito que me trajo mi jefa de Francia que no se queman de lo truchos que son, un par de breteles de corpiño, una fuente que alguna vez perteneció a algún teclado y un cable usb, y las pantuflas del casamiento de Ale.
Hablando de libros, me voy a llevar uno de Muraka al sur, como para ponerme peor y mejor, you know me.
Ah, y el último número de la revista Lazer la rompe. Queríamos tanto a Evangelion.