Es que de a poco, las pequeñas cosas de mierda son más que "las pequeñas cosas". Como los lunes, los bancos, los sweaters, las películas truchas, los rulos.
O sea, siempre lo mismo, lo que implica siempre la misma, lo que implica un dolor cervical cada vez menos metafórico y más instalado, una manera de dormir de verdad alarmante, pero cómoda, unos fideos integrales de la hostia y bueno, una carrerita de mierda, en definitiva. Y ahora estan re de moda este tipo de carrerita de mierda en la que "correr ya es ganar".
Y yo no te corro ni el colectivo (es cierto, yo no corro colectivos ni como pizza de Ugi's ni juego a la play).
Por eso, en fin, me voy acomodando en esta sillita que ojalá furea una mecedora, pero ni eso.