Quizá fue el café con leche, o la ensalada, o el heavenly tofu condimentado del barrio chino, o el guardar la mochila. O el dolor tan esperado.
Hoy es un mucho nuevo, hoy entendí que es verano y que se escribe 2008, y que 23, y que 90.
Digamos que es enero también, qué más da.